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La enseñanza del amor

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Hace mucho tiempo, hacían vida en las praderas de Norteamérica una tribu, muy conocida, llamada Indios Sioux. Muchas son las historias que sobre ellos se han hecho. Pero hay una que habla del amor profundo y significativo, la que se dio entre dos jóvenes de esa aldea. Toro Bravo, un valiente guerrero y la bella Nube azul.

 

Ellos estaban profunda y sinceramente enamorados, para todos lados iban juntos, y se demostraban su amor a cada instante, su amor emanaba de sus cuerpos. Esto le daba un poco de miedo, y se preguntaban que podrían hacer para que su amor nunca se desuniese y se olvidara. Que no se convirtiera en humo y fuera arrasado por el viento.

Imagen cortesía de pixabay.es

Por más vueltas que dieran, por más que pensarán, que buscaran respuestas, no sabían qué hacer para que su amor perdurara a través del tiempo. Una mañana decidieron pedirle consejo al anciano sabio y jefe de la tribu y fueron hasta su vivienda, esperando que, con su sabiduría, les pudiera dar la solución a su angustia.

 

Pidiendo permiso, y saludando con gran respeto al jefe, el joven enamorado comienza a contar el motivo de su visita:

  • Con mucho respeto me dirijo a Ud. Gran Jefe, esperando que nos pueda ayudar. Esta bella joven y yo, nos amamos con locura, daríamos lo que nos pida porque nuestro amor perdure a través del tiempo, y sea recordado como el amor más grande en todos los tiempos. Hemos pensado que si Ud. les pide a los dioses que nos ayude, nada nos podrá separar.

 

El anciano, que lo había escuchado atentamente y en silencio, alzo su cara para mirar a los dos jóvenes. Se veían realimente enamorados. Les dijo pausadamente, con esa voz de sabiduría, lo que él iba a hacer:

  • No se molestarán a los dioses, hay algo que Uds. pueden hacer

La joven enamorada, miro a su joven amor, y apuro al Jefe para que les dijera que era eso, que ellos podían hacer paras mantenerse juntos por siempre.

 

El anciano comenzó a hablar de nuevo, mirando a la joven Nube azul

  • Subirás a lo más alto de la montaña, donde mamá halcón tiene su nido, atraparas con sumo cuidado al más grande y bello de todos. Aguardaras a que haya luna llena y pasado tres días, vendrás de nuevo a la tribu y me lo traerás.
  • Si así lo haré, le dijo Nube Azul.

El jefe cambio su mirada y le dijo a Toro Bravo.

  • Igual que tu amada, subirás a la escabrosa y riesgosa montaña, donde mamá águila tiene su nido, atraparas con una red a la más fuerte y valiente de todas las águilas que allí viven, esperaras que haya luna llena, después de tres días bajaras hasta aquí y me a traerás sin que esta haya sufrido ningún daño.
  • Sin dudar así lo haré- contesto Toro Bravo.

 

Luego de conversar con el gran jefe, los enamorados, se despiden con un afectuoso abrazo y parten, tomando rumbos distintos, para cumplir con la tarea que le fue encomendada.

 

Al pasar el tiempo que duraban las misiones, los dos jóvenes vuelven camino a su tribu, y se encuentran. Cada uno tenía en sus brazos el encargo hecho. Nube Azul el más imponente halcón y Toro Bravo el águila más poderosa que ningún habitante de esos lugares, había visto jamás.

 

Llegando al tipi del Gran jefe, le enseñan al sabio, el fruto de su encargo. El joven, le dice:

  • ¡Con todo respeto, jefe! ¿He aquí su encargo, ahora que vamos a hacer con ellas?

 

El gran sabio, con un movimiento de su cabeza, indico que no.

  • Para nada. Lo que deben hacer es unirlas por una pata una a la otra, y observen que pasa.

 

Sin saber para qué, ni porque, los enamorados, hicieron lo que el jefe les pidió. Ataron la pata izquierda del águila a la pata derecha del halcón. Y en silencio, observaron lo que pasaba. Las aves querían alzar vuelo, pero por su atadura no lograban hacerlo. Lo intentaban una y otra vez, sin lograrlo.

 

A medida que se frustraba, su intento de volar, que es su naturaleza, las aves mas esplendorosas y fuertes empezaron a lanzarse picotazos tratando de dominar una a la otra, para poder zafarse de esa atadura que les hacía daño, al impedir su vuelo. A lo que incrédulos y temerosos la pareja los observaba con sentimiento de culpa ya que ellos los habían atado.

Imagen cortesía de pixabay.es

El sabio jefe, al ser testigo de esa crueldad, les comentó:

  • Véanse reflejados en ese par de aves. Cada uno tiene sus cualidades y su esplendor. Uno no es más que el otro. Así mismo es en el amor, para que este sea eterno y traspase las fronteras, debe ser libre. Cada uno debe dar lo mejor de sí, para formar una pareja duradera y estable. Solo así lograrán que su amor los fortalezca.

 

El viejo sabio, dejo en libertad al par de aves, que con grandes aletazos alzaron el vuelo a sus respectivos nidos.

Zeus y la mona madre

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En el apartado de hoy, te traemos una de tus fábulas favoritas, Zeus y la mona madre, que nos demuestra que el valor de la familia es lo más importante tanto en los buenos como en los malos momentos. Solo en la familia seremos capaces de valorar todo lo bueno, a pesar de lo malo.

A veces pensamos que el amor no es algo importante o esencial en nuestra vida, pero de verdad que si lo es. El amor lo es todo, y todo es el amor. Sobre todo si este viene de la persona que más nos ama y que daría todo por nosotros y nosotros por ella; nuestra madre.

Comencemos decir más Te Amo sinceros y menos falsos, abracemos con más afecto y no por obligación, sonriamos naturales y no con falsedad. Vamos a mostrar al mundo que podemos cambiar todo basándonos en el amor al prójimo, ayudando a otros y salvando los valores humanos que hace tiempo se perdieron.

Historia Zeus y la mona madre

Zeus se encargó de proclamarles a todas las madres del reino, que aquel que tuviera el hijo más guapo, tendría una maravillosa recompensa. Ante tal anuncio, al Olimpo comenzaron a llegar todas las madres de las distintas especies que existían acompañadas de sus hijos en brazo. Muchos desfilaron, uno era más guapos que otros, hasta que llegó el turno de una señora mona.

El animal le presentó con gran amor y afecto a su hijo, un tierno monito lampiño, que tenía la nariz aplastada, sin pelo y con una apariencia algo extraña. El hecho de aquella mujer hubiese acudido con semejante animal al Olimpo hizo reír a todos los presentes. Pero esta, sin dejarse caer, les dijo a todos:

– No sé si mi hijo logrará ganar el premio ante tan importante juicio divino, pero para mí y mis ojos, así como el amor de madre que tengo, mi hijo es el más bello y querido de todos los bebés que se encuentra en la tierra.

Y así fue como el Dios Zeus decidió que aquella mona con su extraño pero tierno bebé, merecían el premio, porque lo cierto es que el amor de madre, más si va de la mano del orgullo, es lo más importante que puede existir en esta tierra, sin importar la adversidad.

 

Y así es como con esta pequeña fábula nos llenamos de amor, porque esta pequeña mona que estaba orgullosa de su hijo, nos enseñó más de lo que se puedan imaginar. Es que el amor de madre es lo más importante que tiene un hijo, nuestras madres son siempre las que confiarán en nosotros independientemente de nuestros errores.

La familia, es el núcleo que siempre olvidan los políticos y economistas, porque la familia es el único núcleo que nos puede brindar nuestro amor de verdad, porque ellos nos dieron la vida, todo. No importa si somos malos o buenos, con pocas cualidades o hasta miles de defectos, siempre para nuestros padres seremos los mejores. Y siempre necesitaremos el amor incondicional para seguir creciendo como personas y con más esperanza para formar un mundo mejor.

Una enseñanza maravillosa nos trae esta mona. El amor no es lo material; dinero, dispositivos electrónicos, etc. El verdadero amor lo vamos a conseguir en nuestro hogar y en los brazos dulces de nuestras madres después de haber llegado de un día tan terrible del trabajo, colegio o universidad.

A veces las personas más felices están tristes porque no tienen amor, y aquellas que creemos que no tienen nada, lo cierto es que tienen todo, porque para ellos todo es el amor.

Ana y el caballito verde

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Ana era una niña muy preciosa que vivía en una casa muy chiquita cerca de un hermoso rio, el cual alumbrara a todos con su agua tan cristalina. Cada día Ana, se levantaba muy temprano y pasaba el día cerca del hermoso lago, peinando su dorado, sedoso y brillante cabello, pero cuando ya era de tarde, Ana entraba a la casa, prendía la chimenea y se acostaba hasta caer en un sueño profundo.

Un día se dispuso a jugar al rio, pero de manera repentina apareció un hermoso caballo con un asombroso color verde, era tan bonito, pero tan pequeño que se podía agarrar fácilmente con la palma de la mano.

 

– ¡Pero que caballo tan hermoso! – exclamo Ana mientras lo tomaba entre su regazo.

-Seamos amigos-dijo el pequeño caballo-Ven, vamos a jugar.

 

Fue entonces donde ambos se dispusieron a jugaron hasta la caída de la noche, prometiéndose volverse a ver al día siguiente. A la salida del sol, el caballo regreso para volver a ver a su gentil amiga, pero curiosamente Ana no aparecía.

 

Preocupado el caballo verde la busco y busco hasta que oyó unos sollozos que provenían a lo lejos, al acercarse vio a la pobre Ana llorando, preocupado el caballo le pregunto.

 

-Ana ¿Porque lloras mi niña? –  pegunta el corcel.

 

-Es que ya no tengo ninguna hebilla para recogerme el cabello, eh perdido mi última hebilla, ahora mi pelo se dañara con el fuego de la chimenea.

 

-No te preocupes Ana yo te ayudaré-dijo son riendo el caballo- mira solo tienes que agarrar tu ultima hebilla y sembrarla en el suelo que está muy cerca del rio. Si haces eso, te aseguro que para la mañana siguiente encontrarás una muy grata sorpresa.

 

Ana así lo hizo, sembró la hebilla y espero hasta la mañana siguiente. Una vez salió el sol, la niña vio que se asomaba un hermoso arbusto frondoso, el cual brotaba hermosos frutos de bellas hebillas de diferentes colores. Ana muy sorprendida y ansiosa, tomo muchas hebillas y las coloco en su cabello dorado, al verse tan hermosa no pudo contenerse más y fue en busca de su amigo para agradecerle.

 

Sin embargo, por más que busco, Ana no encontraba a su amigo, hasta que vio a lo lejos un hermoso castillo, pero al no ver a su amigo decidió abandonar el lugar, hasta oír que una voz conocida la llamaba. Allí estaba el caballito, dentro de la barriga de un gigante dentro del castillo.

 

– ¿Amigo caballo que haces allí? – preguntó atónica.

 

-No estoy muy seguro amiga mía, solo sé que el gigante vino hasta a mí y me devoro.

-Descuida yo te voy a sacar de allí.

 

La joven niña se dispuso a buscar dentro del palacio, alguna cosa que pudiera servirle de ayuda, pero solo pudo hallar un jabón y unas ciruelas mágicas, que por suerte le permitían a la niña encogerse de tamaño. La niña tomo las ciruelas, escalo hasta la boca del gigante y se comió las ciruelas para poder adentrarse en la garganta del temible gigante y rescatar a su amigo caballo. Donde después de encontrarse con su amigo, éste dijo agradecido:

 

-Eres una muy buena Amiga Ana, gracias por rescatarme, nunca olvidaré lo que hiciste por mí.

 

Fue entonces donde Ana tomo el jabón y lo restregó en sus manos hasta hacer pompas, pues ella quería hacer una pompa lo suficientemente grande para poder entrar con su amigo, donde una vez conseguido se colocó adentro junto con caballito, y empezaron a ascender fuera de la garganta del gigante, hasta llegar a la superficie.

Ya fuera del castillo y una vez a salvo Ana se montó encima de su fiel amigo y se fueron volando, hasta notar que ambos estaban creciendo, Ana volvía a su tamaño original y caballito se hacía muy enorme. Entusiasmada Ana dijo:

 

-Caballito eres grande otra vez.

-Sí, es que antes había comido unas ciruelas mágicas que encontré en el bosque, pero como comí demasiadas pensé que ya no volvería mi tamaño original.

 

-Que felicidad- dijo Ana llorando de alegría.

-Ven vamos a jugar.

 

Desde ese momento tanto Ana como su amigo caballito fueron inseparable guardando siempre la promesa de jamás abandonarse y siempre estar unidos.

Las orejas del conejo

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Hace muchísimos años, había un conejo que no tenía las orejas grandes como los demás, estas eran tan chicas como las de un gato. Sin embargo, el tamaño de sus orejas no era algo que le molestaba, era el tamaño de su cuerpo lo que le disgustaba, ya que él quería ser un animal mucho más grande como un león o un lobo. Por casualidad de la vida, un día el conejo pudo avistar al león cerca de un antiguo bosque.

El concejo se encontraba muy triste, pensaba que era muy pequeño y muy feo en comparación con el gran y majestuoso león, esto hizo que el pobre conejo se sentara cerca de un árbol a llorar, donde llamó la atención de una lechuza que vivía en ese árbol. La lechuza le pregunto cuál era la razón de su llanto, a lo que el conejo le respondió que su tamaño era demasiado pequeño, que él quería ser un animal grande y fuerte como ese león.

La lechuza era muy inteligente, por lo que pensó el problema durante bastante tiempo. Luego de haber meditado, le dijo al conejo que visitara al famoso Dios de los animales, creyendo que este podría ser de ayuda. El conejo le dio las gracias a la lechuza y se fue dando saltos hasta la colina donde vivía este Dios.

Ya en la colina, el Dios de los animales saludó al pequeño conejo, este le devolvió al saludo y le confesó que se sentía triste por su pequeño tamaño. El Dios de los animales le dijo que este podría convertirlo en un animal más grande, pero que antes de eso, debía traerle la piel de una serpiente, la de un mono y la de un cocodrilo para el día siguiente.

El conejo se fue muy feliz dando pequeños saltos hacia el río donde pudo ver a un amigo suyo: el pequeño cocodrilo. “Amigo, ¿serias tan amable de prestarme tu piel para mañana? Es necesaria para… “¿Una fiesta?”  Dijo el cocodrilo interrumpiendo de pronto al conejo. El conejo le dijo que ese era el motivo, estaba mintiendo. Sin embargo el cocodrilo muy halagado le entrego su piel entusiasmado.

Una vez conseguida la piel del cocodrilo, el conejito fue a visitar a su amigo mono y a su amiga serpiente, quienes le entregaron la piel sin ningún problema, creyendo que era para una fiesta. El día siguiente, el conejo fue a visitar con las pieles nuevamente al Dios de los animales, quien lo recibió con un saludo. Éste se asombró de que el conejo tuviera todas las pieles.

El Dios de los animales cumplió el deseo del conejo, aunque no de la manera que este esperaría. El Dios tuvo precaución de no hacer grande al conejo, ya que podría hacerle daño a otros animales sin intención, por lo que dotó al conejo de unas orejas muy grandes, que le permitirían escuchar mejor en todas direcciones, una habilidad muy útil cuando se encuentren los enemigos cerca.

El Dios de los animales utilizó sus poderes e hizo crecer las orejas del conejo. El conejo le agradeció al Dios por haber cumplido con su deseo y se fue saltando con una alegría muy grande. Se encontró con cada uno de sus amigos para devolverles sus pieles con mucha gratitud.

La mañana siguiente, el conejo pudo observar que el león se encontraba visitando a la inteligente lechuza. La lechuza pudo ver de vuelta al conejo y le elogio por sus grandes y bonitas orejas, le dijo que para el unas orejas grandes eran mucho mejores que un cuerpo grande, comentario al cual el león le dio toda la razón. Desde ese momento, el conejo se sintió bien consigo mismo, con un cuerpo pequeño pero con unas orejas muy útiles.

El Mito de Quetzalcóatl

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La historia del gran mito de Quetzalcóat

Había una vez en una tierra muy lejana donde el sol, el viento, la lluvia  y el fuego eran elementos vivos que tenían la capacidad de responder a las personas que habitaban en esa tierra. Este lugar muy lejano quedaba en América central en una de las grandes regiones de México llamada Quetzalcóatl, los habitantes de Quetzalcóatl cohabitaban de una manera muy tranquila y social entre otros ciudadanos del lugar.

Uno de los grandes sacerdotes o señores de las leyes del templo de la región de Quetzalcóatl, todos los días se avocaba en adorar al dios de la ciudad azteca. Ese día la adoración al dios fue diferente porque justamente ese día el sacerdote mayor conjunto a otros celebraban el nacimiento del dios Quetzalcóatl.

En vista de tal celebración el sacerdote cachunca decide reunir a todos lo pueblerinos y decide con los otros señores de las leyes, contar como fue el nacimiento y vida del dios Quetzalcóatl. Cachunca llamo a todos los niños  niñas y los sentó al frente del patio del gran templo azuzu (era el patio central para hacer la adoración al dios Quetzalcóatl).

Muy entusiasmado cachunca comienza un gran espectáculo con disfraces y colores para iniciar a contar la historia del dios Quetzalcóatl. Cachunca dice: niños y niñas de Quetzalcóatl, ¡Bienvenidos al templo azuzu!, lugar donde habita el dios Quetzalcóatl… (Sigue con la narración)  Cuenta la leyenda que hace muchos siglos existió un hombre llamado “Quetzalcóatl”  este hombre se creía que era como una “serpiente emplumada” o “serpiente de plumaje hermoso” que merodeaba por todos los lugares remotos de la ciudad de Quetzalcóat, este hombre tuvo una vida muy recta y entregada a las personas, el nació desde el vientre de una mujer muy pobre pero con un corazón muy puro.

Quetzalcóat crece y va aprendiendo acerca de todas nuestras tradiciones propias de nuestra ciudad, se convierte en uno de los maestros más grandes de los saberes del templo azuzu. En su adultez Quetzalcóat se le es revelado un secreto muy oculto, uno de los sacerdotes les dice que su padre verdadero era un dios llamado “Tonatiuh” este era el dios del sol, considerado como el luminoso, el que calentaba todo”. Quetzalcóat quedo impresionado y no lo creía…

Cachunca con gran expresión grita: ¡UN DIA! Apareció a Quetzalcóat su padre Tonatiuh y le dijo: “yo soy tu padre y te escojo para que ayudes a mi pueblo” hubo un testigo el cual les comento a todos los sacerdotes del lugar, y fue corroborado por la historia de Quetzalcóat, así que a partir de ese día Quetzalcóat se convirtió en un dios.

Quetzalcóat  era considerado como un dios muy bondadoso, bueno y muy  puro que estaba por encima sobre los demás dioses que eran parte de la orden de los Tonatiuh. Muchos niños quedaron impresionados a tal historia. Uno de ellos pregunto a cachunca, ¿Cómo quedo Quetzalcóat dentro de la mitología mesoamericana en la antigüedad?

Cachunca le dice: -Un día el hermano menor de Quetzalcóatl, decide engañar  a su hermano mayor, el hermano menor de Quetzalcóat, era muy violento y le gustaba la guerra,  no toleraba la manera  pacífica que era Quetzalcóat.

Así que un día  trama una terrible historia la cual  humilla a Quetzalcóatl. El dios queda tan “indignado”, que decide dejar de vivir y permitió quemarse entero. Después esto, solo quedaron las cenizas de Quetzalcóatl, pero después  se descubrió la verdad, y fue, que el dios  Quetzalcóatl tramo todo un plan para ir hasta el infierno donde  roba una astilla de un hueso que pertenecía a los primeros Humanos,  luego al cuarto día resucita, y gracias a esto logro crear a los humanos,  con el hueso rasgado con su propia sangre. Y cachunca culmina diciendo: y por eso hoy conmemoramos al dios Quetzalcóatl.

 

 

La leyenda de Bamako

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Hace muchos años, la tierra no era capaz de recibir luz por las noches, ya que la luna no podía hacerlo en esos momentos, por esta razón, los paisajes que se encontraban alrededor de las aldeas siempre estaban sumergidos en la oscuridad. En una de estas aldeas, la aldea de Kikamo, vivía una pequeña niña llamada Bamako, la cual era conocida por ser muy cordial, linda y amable con todos.

Ella poseía un gran amor hacia sus padres y un cariño muy grande hacia los habitantes de la aldea, quienes le adoraban y le ofrecían respeto. Las personas que se encontraban en la aldea gustaban de la compañía de Bamako, ya que ellos sentían una gran admiración por sus ojos, que según ellos, eran tan brillantes como la luz del sol.

Sin embargo, no todo era alegría en la aldea de Kikamo, ya que en un día como cualquier otro las cosas se volvieron tensas en la aldea. Mientras los habitante realizaba sus actividades cotidianas del de la noche, muchos soldados que provenían del norte empezaron a atacar a la aldea, y no solo la aldea de Bamako, atacaron todas las demás aldeas que se encontraban cerca del lugar.

Estos soldados tenían un carácter de lo más perverso, no demostraban compasión por ningún habitante, eran muy astutos y despiadados con todos aquellos que se cruzaran por su camino. También eran muy inteligentes, ya que se aprovechaban de la oscuridad de la noche para realizar sus ataques, mientras que por el día se mantenían refugiados y ocultos de todos.

Los amigos de la pequeña Bamako tenían mucho valor, ya que estos se enfrentaban a los soldados sin ningún miedo. A pesar de su valentía, los amigos de Bamako no poseían la capacidad para luchar por las noches y con cada día que pasaba estos se encontraban mucho más cansados por las peleas, aumentando el riesgo de que alguno de ellos pudiera morir en el combate a manos de los soldados.

En una de estas noches, a Bamako se le presento un espíritu muy especial, el Dios N’togini, el cual mantuvo una conversación muy importante con la pequeña. El Dios N’togini le explico a la niña que la única forma de poder salvar a su pueblo era siguiendo su consejo. El Dios le dijo que su hijo Djambé, el cual vivía al lado del rio en una pequeña gruta, se encontraba enamorado de ella desde hace muchos años.

El Dios le dijo que si ella aceptaba casarse con él, la llevaría a lo más alto del cielo, donde pudiera iluminar todo el territorio durante las noches, deshaciéndose de la oscuridad de una vez por todas y de esta forma ayudaría a su pueblo para que fuera capaz de defenderse en contra de los ataques de los soldados.

Bamako le preguntó al Dios que tenía que hacer exactamente y este le indicó que debía subirse en la cima de la gruta donde vivía Djambé en el momento que se ocultara el sol y una vez ahí, arrojarse al río, donde Djambé la atrapará. Y así sucedió: la niña trepó la montaña y se arrojó a lo profundo del río, donde la esperaba Djambé y la ascendió a lo más alto del cielo, tal como lo había prometido el Dios.

De esta forma se produjo el milagro que todos necesitaban, cuando el sol se ocultó, el impresionante y brillante rostro de Bamako apareció para iluminar todo el paisaje con sus grandes ojos. Esto pudo permitirle a su pueblo poder luchar contra los soldados en las noches y así poder expulsarlos de la aldea de una vez por todas. Y es así, como cada día que desaparece el sol, el rostro de Bamako se encuentra en el cielo para iluminarlo todo.

 

 

El amor y el tiempo

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El Amor y el Tiempo, es un cuento infantil que enseña que en esta vida pueden existir muchas cosas importantes, pero lo único más importante que nos debe de interesar a pesar de las riquezas, de la tristeza, del dolor; es el amor. El amor es un sentimiento que está presente en cada uno de nosotros y cada cosa que hacemos; cuando trabajamos, cuando estudiamos, cuando saludamos a nuestros padres, cuando estamos con nuestra pareja, todas y cada una de estas acciones, las hacemos con y por amor.

Te presentamos este cuento que sabemos que te encantará y que te dejará una maravillosa enseñanza.

Historia del Amor y el Tiempo

En una isla lejana, muy linda, por cierto, con una naturaleza maravillosa, vivían todos los sentimientos y valores del ser humano; Buen humor, tristeza, sabiduría, todos los demás, hasta incluido el amor. Un día se les ha anunciado a todos los sentimientos que la isla estaba cerca de hundirse.

Entonces todos se unieron para comenzar armas sus barcos y partir. El único que quedó fue el Amor, solo, esperando tranquilamente. Cuando el pequeño Amor vio que la isla ya estaba a punto de hundirse, él decidió pedir ayuda.

La Riqueza pasó al lado del Amor en una barca llena de lujos y el Amor se acercó y le dijo:

– Riqueza… ¿me podrías llevar contigo?” La Riqueza le contestó – no puedo tengo demasiado oro y plata dentro de la barca y no tengo lugar para ti. Lo siento, Amor.

Entonces, se acerca al orgullo y le dice

– Orgullo te lo pido… ¿puedo ir contigo?

– No puedo llevarte, respondió él – Aquí tengo todo en perfectas condiciones y podrías arruinar la barca y ¿Cómo se vería mi reputación?

Decide acercarse a la Tristeza que se estaba acercando:

– Tristeza, llévame contigo, te lo ruego. No puedo Amor. Me encuentro tan triste que necesito estar sola.

Pasó el buen humor, pero como se encontraba tan feliz, no escuchó que el Amor lo estaba llamando. De repente, se escucha una voz

– Ven Amor, móntate conmigo, yo te puedo llevar.

El Amor buscó de dónde provenía la voz y se encontró con el rostro de un viejo. El Amor estaba tan contento porque se iba de ese lugar, que se le olvidó preguntarle a aquel hombre cuál era su nombre.

Cuando llega a tierra, el viejo había desaparecido. El Amor se percató que le debía la vida a aquel hombre y le preguntó al Saber:

– Saber, ¿sabrías tu decirme quién era aquel hombre?

– Ese, ese era el tiempo.

– ¿El tiempo? ¿Por qué me habrá ayudado el tiempo?, se preguntó.

La respuesta es sencilla; el Tiempo es el único que ha sido capaz de comprender la importancia que tiene el amor en la vida de cada uno de nosotros.

 

Un cuento que nos deja una importante enseñanza. Las personas a lo largo del tiempo nos hemos centrado en cosas banales y ¿realmente eso importa? Deberíamos de saber que el amor es lo más importante; el amor por lo que hacemos, el amor por nuestros padres, el amor por nuestro país y amigos. Capaz nos parezca cursi, pero al fin de cuentas, todo en este mundo es cursi; nuestras acciones, nuestras palabras, nuestros pensamientos.

Hemos de pensar que hay que dejar de un lado el odio y suplantarlo por amor, porque por amor podemos alcanzar cosas que nunca pensamos; con amor podemos llegar a nuevos horizontes, conocer nuevas personas, yo por amor haría más locas, porque lo vale. Tú, ¿te has puesto a pensar que haríamos por amor? Mira que el tiempo corre, y no sabes cuando pueda llegar.

 

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