Una tarde de verano, unos perros hambrientos se encontraban deambulando por el bosque, en busca de algo de comida. El verano estaba siendo caluroso y muy seco, hasta el punto de que los pobres perros llevaban varios días sin probar bocado.

De repente, encontraron en medio de un pequeño lago un montón de buena y sabrosa comida. Sin embargo, los perros no sabían nadar y aunque el lago era poco profundo, no querían arriesgarse. Decidieron que si bebían todos del lago, podrían secarlo lo suficiente como para poder ir andando hasta donde se encontraba la comida.

Los perros bebieron y bebieron y al final consiguieron secar el lago, pero estaban tan llenos de beber agua que no podían mover ni un músculo y se quedaron sin comida.

Moraleja:

El camino más rápido no siempre es el más apropiado, a veces es mejor sopesar las consecuencias antes de actuar.