En algún lugar de Perú vivió hace muchos años una princesa llamada Acafala. Era la joven más bella que hubiese existido, pelo negro como un azabache, grandes ojos negros, su piel era morena y aterciopelada.  Además de tener belleza, era muy elegante e inteligente. Al caminar lo hacía con tal soltura y dejaba a su paso el más delicioso perfume.

 

Su hermosura era tan grande como la creencia que su belleza, solo se podía compraran con las de las estrellas en el cielo. Se la pasaba horas y horas admirándolas, buscando en sus pensamientos, si Venus sería tan hermosa como ella.

 

Todo el territorio, conocía de su belleza, Todo hombre que la conocía enseguida quedaba prendado por ella. Aunque ella a esto, no le daba importancias, porque consideraba que ninguno estaba a su altura. Sus padres, hacían galas donde asistían los más prometedores pretendientes, guapos, ricos, inteligentes y distinguidos. Pero ella no se fijaba en ellos, porque ella, solo se podía amar a ella misma.

 

Su vanidad era tan grande, que pensaba que era más importante que la adularan y la admiraran, que la quisieran de manera sincera.

 

Cuando ya tenía edad para casarse sus padres hicieron una gran fiesta, donde estaba el más selecto grupo de jóvenes. Príncipes de las regiones cercanas, posibles candidatos para contraer nupcias, pero eso a ella no le importo, porque en sus planes no estaba el casarse. Ella se negó a estar presente en dicha celebración. En lo que pudo salió de palacio.

 

Indignada y llena de soberbia, corrió hasta la playa, para poder observar lo que a ella en realidad le importaba, ver la Luna y las estrellas, cuya belleza, consideraba ella, que si estaba a su altura. Gritando llena de ira, les preguntaba a los astros del cielo:

  • ¿Véanme bien, no soy lo más bello que Uds., han visto??, Porque mis padres quieren casarme? No necesito alguien que me quiera, solo alguien que se quede sin palabras ante mi belleza. ¿Acaso algún hombre podrá, solo admirar y adular mi belleza?

 

Incrédulas ante lo que escuchaban, las más bellas y resplandecientes estrellas del firmamento, se quedaron mudas ante, tanta soberbia y prepotencia. Se reunieron a debatir el porqué la princesa, tenía ese único defecto, pero que a su vez este opacaba su gran belleza.

 

Las estrellas y la luna, pensaban que esa princesa lo tenía todo, era bella, elegante, inteligente, los jóvenes mas distinguidos del reino la admiraban y darían cualquier cosa por estar con ella. ¿Tenía a todo un reino a sus pies qué más podía pedir?? Porque era tan vanidosa, si con lo que era, podía ser muy feliz. ¿Que le hacía falta?

 

Todos los astros que iluminan las noches, la observaban desde lo alto y al ver lo frívola y orgullosa que se había convertido, la princesa Acafala, se reunieron para decidir que deberían darle una lección, para que ella valorara todo lo que tenia. Todos llegaron a la conclusión, que, si ella se consideraba tan bella como una estrella, debería convertirse en una de ellas.

 

Así que la convirtieron en lo que ella siempre había querido ser una estrella.

Imagen cortesía de pixabay.es

Pero no está en lo alto del cielo. Vive en el fondo del mar, en la parte más oscura y sola. Es ahora una estrella con muchos colores, pero pequeña y sin brillo. Una estrella de mar. La magia se dio y la princesa Acafala, cambio su forma humana por una especie de fauna marina.  Habita desde entonces en el fondo del océano.

Así la primera estrella de mar es una princesa, llamada Acafala.