Fábula de los caracoles

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Había una vez un joven pescador que quiso cambiar de lugar para pescar y, cuando encontró un nuevo acantilado se sentó durante un rato para ver los animales que por allí se encontraban. El pescador estaba entusiasmado pues había muchos nuevos animalillos que no conocía y quería descubrirlos poco a poco.

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Entre tanto, el pescador vio muchos caracoles que iban y venían de un lado a otro y esto fue lo que llamó la atención del joven que quería ver nuevos animales en su vida. Sin más, el pescador cogió unos cuantos de caracoles porque quería saber cómo sabía ese nuevo “manjar”

Así fue como el pescador encendió un fuego y se puso a asar los pequeños caracoles que al tiempo descubrió que cuando los estaba haciendo lentamente éstos, se pusieron a silbar contentos.

El pescador se quedó pasmado cuando vio que los caracoles estaban silbando mientras morían por lo que al llegar a casa, le comentó a su padre lo sucedido.

El padre del pescador comentó a su hijo lo siguiente: “no te sorprendas hijo, hay muchas personas que dan su vida por hacer feliz a los demás” Y así fue como el pescador descubrió que había muchas buenas personas en el mundo.