Manuel era un tigre que desde muy pequeño trabajaba en un circo. Sus padres habían sido trasladados a otro circo y, desde entonces, no los había vuelto a ver.

El tigre Manuel

En su lugar de trabajo conoció a grandes amigos como Laura y Paco. Éste una jirafa y la primera un elefante, femenina claro. Todos eran parte del evento. Cada vez que tenían que practicar las coreografías y rutinas para el show nocturno solían quejarse entre ellos por los duros entrenamientos que los obligaban a hacer los administradores del circo.

Manuel, al ser el animal más joven, tenía mucha más resistencia y energía. Sin embargo, Laura no gozaba de tanta velocidad y astucia. “¿Estás bien, Laura?”, le repetía Manuel en cada entrenamiento. Laura le respondía cabizbaja, ya que no quería preocuparlo, pero él, al ser tan inteligente, se daba cuenta de lo que estaba sucediendo.

Los administradores del circo no dejaban que los animales tomaran un respiro entre cada sesión y esto simplemente le hacía mucho daño a Laura. En una ocasión, la anciana elefante se sintió muy mal y simplemente se desplomó. Manuel, preocupado, fue corriendo tras Laura pero los dueños del circo no permitieron que se acercara.

El tigre Manuel

Los días pasaron y Manuel no pudo saber qué le sucedió a su amiga la elefante. “¡Dime qué sabes de ella!”, le repetía a Paco, pero él tampoco podía darle una respuesta. Así continuó la semana, el mes y el año, Manuel nunca supo qué pasó con la elefanta anciana.

Los animales pertenecen a hábitats naturales, el trabajo constante y el explotarlos forma parte de actividades ilícitas que no deberían permitirse. Cada vez que asistes a un circo permites que más animales sufran como Laura, Manuel y Paco. Visita a los animales en sus ambientes naturales y observa su belleza desde la lejanía, solo así contribuirás a que sientan cómodos y sus vidas sean más largas y felices.