En un alejado lugar vivía un poderoso mago que se sentía muy solo pues su casa aparte de ser muy grande estaba muy sola, tan sola que en ella solo habitaba el y un pequeño roedor con el que no simpatizaba demasiado. Es por este motivo que el gran mago decidió un día de dar vida a uno de sus muebles … y que mejor mueble que uno que usase a diario para mientras lo usa poder hablar con él, por eso decidió darle vida a una de las dos escobas que tenía …

 

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Desde ese momento “doña escoba” comenzó a tener vida propia, y día tras día mientras barría la enorme casa en la que vivía con su amo le daba mucha conversación, hablaban de todo tipo de cosas pero siempre de cosas alegres … algo que puso muy feliz al gran mago. Los meses pasaron poco a poco y con ellos las ganas de trabajar de “doña escoba”, cada día que pasaba mientras hacía las tareas de limpieza de casa con su amo se quejaba mas y mas pues la casa era demasiado grande para ella sola.

Paso ya tiempo desde que “doña escoba” comenzó a quejarse de lo duro de su trabajo, y ante esta situación ya algo cansado de escuchar siempre la misma situación el gran mago decidió dar vida a la otra escoba que hasta el momento permanecía inerte en el desván de la casa. Desde ese momento volvió la alegría de “doña escoba” pues ya no solo tendría a alguien con quien compartir su pesada carga diaria sino que ademas tendría a alguien con quien hablar cuando su amo el gran mago no estuviese en casa.

Fue entonces cuando el gran mago se dio cuenta que en el momento de darle vida a “doña escoba” debería de haberlo realizado con ambas escobas pues solo pensó en sus sentimientos y no en los que tendría “doña escoba” cuando estuviese sola en casa mientras el se encontraba fuera.

Escrito por Juan F. Muñoz