Era una tarde de verano, en la que no había mucho que hacer, la verdad. Un cuervo estaba posado en lo alto de un árbol, descansando, sin hacer absolutamente nada provechoso, aunque tampoco negativo.

cuervo conejo

Al ser verano hacía mucho calor, así que se pasaba todo el día posado en el árbol sin hacer nada, algo que vio con interés un conejo y, al desear estar como el cuervo, se acercó al árbol.

El conejo le preguntó al cuervo si le importaba que él estuviera también descansando allí sin hacer nada, a lo que el cuervo le contestó que por él no había problema alguno.

El conejo, contento, se sentó al pie del árbol y se puso a descansar. Pasó un buen rato hasta que, de repente, un lobo saltó por encima de un seto y dio caza al conejo.

Moraleja:

Si vas a estar sentado, sin hacer nada, mejor que sea en un lugar alto, por lo que pueda pasar.