Hace mucho tiempo un rey se encontraba desesperado en su castillo, ya que no tenía ningún tipo de jardín en su reino, lo que hacía que el mismo se encontrara en un deplorable estado, lleno de tierras sin color. Para solucionar esto, el rey contrató a un jardinero especial, uno de los mejores de su reino y así lo demostró, llenando de vida los jardines, sin embargo aparecieron otros problemas para el rey…

La princesa se enamoró del hijo del jardinero, un infortunio para el rey ya que este no consideraba al hijo del jardinero como un pretendiente adecuado, en vez de eso, el rey quería para su hija al hijo del primer ministro. De esta forma, el rey organizo un plan para arreglar este asunto, enviar a los dos pretendientes a un viaje muy lejano, donde el que llegara primero se haría con la mano de su hija.

Sin embargo, ambos estaban en condiciones desiguales, ya que al hijo del primer ministro se le dotó de un caballo y oro, mientras que el hijo del jardinero solo dispone de un caballo cojo y enfermizo, además de unas pocas piezas de cobre. Durante el comienzo del viaje, el hijo del primer ministro logra tomar ventaja gracias a su rápido caballo, este llega a encontrarse con una dama con hambre a lo largo de su camino, sin embargo rechaza brindarle algún tipo de ayuda.

El hijo del jardinero también se tropezó con dama en sus viajes, pero este si le brindó apoyo, dándole alimentos y dejándola cabalgar con él. Pasaron por una ciudad, en la cual un sultán se mostraba muy enfermo, la mujer le brindo al hijo del jardinero sus conocimientos y le dijo que ayudara al sultán mediante el uso de un ritual especial. El ritual fue todo un éxito y el sultán se encontraba más vivo que nunca, la mujer le dijo al muchacho que pidiera una recompensa por sus servicios, el chico solo pidió un simple anillo de bronce.

Este anillo resulto no solo ser un objeto decorativo, sino que poseía dentro del mismo… ¡Un genio de los Deseos! El chico de forma inteligente hizo cumplir sus deseos, pidiendo un velero muy rápido, el cual tenía montones de joyas y oro, tripulado por hombres fornidos y elegantes. Al cabo de cierto tiempo, el hijo del jardinero pudo reencontrarse con su rival, sin embargo a él no parecían irle las cosas tan bien.

El hijo del primer ministro se había gastado todo su oro, por lo que el pequeño jardinero lo apoya con una condición, que este le haga una marca del anillo calentado en la espalda del hijo del primer ministro. Aceptado el trato, el hijo del jardinero pidió otro deseo, el cual le otorgaría a su rival un velero en muy mal estado, con velas negras y el casco rasgado y roto. A bordo de este barco, el hijo del primer ministro retornaría al castillo del rey a pedir la mano de la princesa.

Mientras la princesa se arregla para su triste boda con el joven, el rey se pasea por el puerto preguntándose de quien sería el resplandeciente barco que se encuentra en el lugar. Se ve deslumbrado ante el capitán del barco, que sin siquiera reconocer al hijo del jardinero, lo invita a la boda y lo hace el padrino de su hija, pudiendo subirla al altar. El joven acepta, pero cuando se entera quien es el pretendiente de la hija del rey, busca mostrarle que este no la merece y que se trata de un simple esclavo.

El rey observo las marcas de anillo en la espalda del hijo del primer ministro, así como su barco en mal estado, por lo que le otorgó al hijo de jardinero sus bendiciones, dándole permiso para tomar la mano de su hija.