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No te fies de la carretera

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Todavía no sabía cómo había podido llegar hasta esa zona tan apartada del pueblo. Lo último que recuerdo es que iba en mi coche y paré para socorrer a un hombre que se encontraba tendido en el suelo, pero todo era una trampa, y me dieron un golpe en la cabeza y me desmayé.

 

 

Al despertar, mi coche había desaparecido, así que me puse a andar siguiendo la carretera. Un par de horas después pude ver a lo lejos lo que parecía mi coche abandonado en la cuneta. Me acerqué rápido pero con mucho cuidado por si los delincuentes seguían por la zona.

Una vez que estaba al lado pude observar que más abajo se oían unas voces. No sé por qué pero decidí bajar para ver qué es lo que pasaba y, sobre todo, para intentar recuperar mis llaves.

Cuando llegué pude ver a uno de los dos que me asaltaron junto con otro individuo que estaban cavando en el suelo. Lo primero que pense es que me robaron el coche para ocultar un botín de un robo y culparme a mí del delito. Una vez que terminaron cogieron de nuevo el coche para huir.

Cuando ya se marchaban decidí llamar a la policía, pero no había cobertura, por lo que opté por acceder al lugar donde estaban moviendo la tierra. Cuando conseguí sacarlo me quedé aterrorizado… era una pieza de oro fundido con mi propia imagen… ¿cómo era posible? ¿De donde habían sacado esa imagen de mi cara? … Fue cuando me di cuenta de que yo ya tan sólo era un fantasma pues con el golpe que me dieron para robarme el coche habían acabado con mi vida.