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Lección de favores entre amigos

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Julián era un chico bastante rebelde para su edad y apenas contaba con amigos, a excepción de alguno que otro que vivía en la misma calle que él. Sin embargo, su carácter se fue volviendo cada vez más amable como consecuencia de una lección que aprendió en la cadena de favores con sus amigos.

Como cada lunes, caminaba en dirección al colegio con su bicicleta, pero llegado un momento se perdió y no sabía donde se encontraba. Para su suerte, una chica llamada Estefanía se dirigía hacia el mismo colegio y se ofreció a acompañarle, porque el chico se encontraba totalmente perdido y sobre todo, sin saber qué hacer.

Tan solo fue el comienzo de su día lleno de alegrías, en el que Julián viviría una gran cantidad de experiencias que no olvidaría ni en su madurez. Y es que, lo que el joven no sabía ni tampoco podía imaginarse, es que otros compañeros de colegio que además, compartían clase con él, pudieran ayudarle sin pedir nada a cambio. Sin duda alguna, algo en el pensamiento de Julián comenzó a cambiar a partir de este preciso instante.

Una vez que llegó al colegio y accedió a la clase, se percató que no tenía bolígrafo para escribir pero le daba mucho miedo pedírselo a cualquiera de sus compañeros, porque apenas tenía relación con ellos por su forma de comportarse. No obstante, un chico llamado Matías, notó como el joven no tenía bolígrafo con el que escribir y se prestó, gustosamente, a prestarle uno de los suyos.

A la hora de salir al recreo, Julián vio como uno de los chicos más duros de la clase molestaba a Estefanía y Matías que se encontraban charlando en la soledad de sus bocadillos, y decidió enfrentarse a Guillermo, conocido por su mal carácter con lo que consiguió que éste último, dejase de molestar a los dos amigos.

Llegada la hora de regresar a sus casas, Julián contó a su madre lo sucedido en el día y ésta, le invito a que a partir de ese mismo día, fuese amable con el resto de niños, hablase con ellos y empezase a construir relaciones de amistad duraderas porque era fundamental para ella.

Aunque a Julián le costó un poco adaptarse a los nuevos cambios y volverse una persona mucho más sociable, poco a poco lo fue logrando y ahora es no solamente el delegado de sus compañeros, sino que participa con cierto frecuencia de todo tipo de eventos relacionados con la clase.