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La perla del dragón

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Había una vez un dragón enorme que vivía tranquilamente en su cueva. Se trataba de un dragón pacífico que poseía una gran perla con la que jugaba diariamente lanzándola al aire y recogiéndola boca.

 

 

Los ciudadanos la habían visto y querían robarla pero sabían que esto no sería fácil ya que su guardían era un enorme dragón. Pronto llegó la noticia al emperador de China , quien deseoso de poseer este tesoro mando a su hijo hasta el lugar donde habitaba el dragón. Pero claro, el príncipe no podía entrar por las buenas y pedirle al dragón que le diese su mayor tesoro ya que este nunca cedería ante esta petición.  Por ello el astuto principe preparó un elaborado plan con el que conseguir su objetivo, para ello tuvieron que fabricar una cometa y una linterna de papel.

Una vez que llegó la noche, el príncipe subió a la cometa con la linterna de papel y encontró al dragón dormido por lo que pudo robar su perla. Al día siguiente, cuando el dragón se dio cuenta de que habían robado su perla. No obstante, empezó a buscarla por todas partes hasta que pudo ver el barco huyendo.

Se acercó y amablemente les pidió que le devolviesen la perla pues habían robado algo que no les pertenecía, pero en vez de devolver la perla a su legitimo dueño el hijo del emperador ordenó a todos sus hombres que disparasen al dragón con el cañón. En medio de la confusión, el dragón al ver venir la bala pensó que se trataba de su perla, por lo que abrió la boca y se la trago.

Esto hizo que el dragón se hundiese en el mar para no saber nada mas de él, así fue como la perla acabó convirtiéndose en el tesoro más preciado de China.