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La niña de la montaña

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Hace algún tiempo fui con mi padre a una casa que se había comprado en lo alto de una montaña para que pudiéramos mudarnos de donde estábamos en este momento. Hacía tres años que mi mamá nos había abandonado porque ya no quería a mi papá y para que yo no sufriera me dejó con él.

La casa que había comprado mi padre estaba como he dicho en lo alto de la montaña y en un principio, era una casa que me gustaba mucho porque era grande y estaba apartada por lo que siempre podría estar muy cómodo en ella. Sin embargo cuando entré hubo algo que me dio muchos escalofríos y ya no me encontraba tan bien como pensé en un primer momento.

En la casa había habitaciones muy oscuras que daban mucho miedo y yo comencé a sentirme mal. La noche que llegamos fue la peor de todas pues estuve en la habitación que había dejado mi padre para mi y tenía algo de miedo. El cuarto era muy grande pero igual muy tétrico. Los ruidos comenzaban a sonar y mis nervios eran mucho más fuertes. ¡De repente la imagen de una niña en la pared fue lo que captó mi atención; la niña estaba llorando y tenía el rostro lleno de lágrimas, con su pelo sedoso y rizado. La niña se puso las manos en la cara cuando vio que la estaba mirando.

Me asusté mucho así que fui corriendo a la habitación en la que dormía mi padre el cual me dijo que estaba muy cansado del viaje y que seguramente era una pesadilla. No obstante la niña llegó a la habitación de mi padre y le dio con un cuchillo provocando un corte profundo.

A la mañana siguiente mi padre tenía un corte de la misma manera que lo había visto en la noche pero en cambio él, no recordaba nada y pensó que se había cortado haciendo la comida pero yo sé que eso no es así, sé que esa niña que lloraba con las manos en la cara tuvo mucho que ver.