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La hormiga perezosa

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A las afueras de un viejo poblado cerca de un gran bosque existía una pequeña colonia de hormigas muy pero que muy trabajadoras. Desde la mañana cuando pinta el primer rayo de sol todas las hormigas se disponen en fila y a las ordenes de su capitana salen al campo para buscar las hojas mas frescas, el maíz mas tierno así como el trigo mas suave que puedan encontrar para llevar la pesada carga al hormiguero y así pasar el largo invierno.
hormigas
Los días transcurren con normalidad, todas las hormigas se levantan temprano para empezar su ardua tarea con el fin de pasar los largos y fríos días de invierno tranquilas resguardadas en su hormiguero con mucha comida. Bueno… cuando se dice que todas las hormigas salen a diario a trabajar la verdad que no es así, hay una hormiga que se llama “Lucinda” a la que no le gusta trabajar y se pasa el día entero sin hacer nada plácidamente por los largos túneles del hormiguero.

La verdad que esta es una situación injusta para el resto de hormigas, pues cuando llegue el invierno todas comerán de lo que se haya recolectado en el verano y claro, Lucinda no ha recolectado nada. Día tras día todas las hormigas salvo Lucinda salían al campo en busca de alimentos, pero esta era muy perezosa y prefería dormir hasta tarde. Con el paso de los días el resto de las hormigas poco a poco se fueron molestando por esta situación ya que a todas les gusta dormir en la mañana cuando hace frío, pero si lo hacen luego no tendrán que comer.

Es por eso, que entre todas acordaron que no dirían nada a la hormiga Lucinda pero cuando llegase el invierno le darían una gran lección para que así aprendiese la lección. Los días fueron pasando y con cada puesta de sol el invierno se iba acercando poco a poco…

El otoño paso rápìdamente, y con él los últimos días de recogida de alimento para el invierno … ahora todas las hormigas sin excepción permanecerían en el hormiguero calentitas mientras el crudo invierno transcurría lentamente.

Uno de esos días en los que la hormiga Lucinda iba a coger alimento a la despensa del hormiguero el resto de compañeras la pararon por el camino y se prepararon a darle la valiosa lección. Entonces comenzaron a hablar…

 

Grupo: Hola Lucinda… ¿Donde vas a esta hora del día por este camino?

Lucinda: Buenas compañeras, voy a la despensa a comer pues ya tengo mucha hambre …

Grupo: Ahhh … Y dinos Lucinda, ¿Cuanta de esa comida fue recogida por tí?

Lucinda: La verdad que yo no recogí ninguna … Fue en ese momento cuando Lucinda se dio cuenta que estaba comiendo de la comida que sus compañeras habían recogido con tanto sacrificio.

Grupo: La verdad que puedes coger la comida que necesites, para eso somos todas compañeras pero recuerda para el siguiente año que deberás de ayudar como todas, pues cuando el invierno llega todas comemos por igual.

 

Así fue como Lucinda aprendió una gran lección y como para los años venideros fue una gran trabajadora, tanto que inclusos sus hormigas compañeras se sorprendían por lo duro que trabajaba.