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La gaviota que no queria volar

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Ya era primavera, el tiempo bueno había llegado y los prados lucían verdes en una armoniosa melodía de colores. Cerca del mar vivían muchos animales entre ellos una pequeña familia de gaviotas compuestas por la madre, el padre así como 3 pequeños huevos que pronto se convertirían en polluelos.

Pasaron los días mientras ambos padres cuidaban con cariño sus huevos para que sus pequeños naciesen fuertes y sanos. Cuando llego el día nacieron los 3 pequeños huevos y como es natural les pusieron sus nombres: José, Lucas y Joaquina se llamarían desde ese día los hijos de doña gaviota. Fueron pasando los meses desde que nacieron los hijos de doña gaviota  y mientras esto pasaba sus cuerpos iban creciendo poco a poco ademas de ir sustituyendo su débil plumaje con el que nacieron por fuertes y largas plumas de color blanco intenso.

El tan esperado día llegó, era el momento en que comenzarían a volar para poder surcar el cielo como ninguna otra ave lo hacia. Todo parecía ir bien, uno a uno los hijos de doña gaviota fueron moviendo mas y mas rápido sus alas para poder despegar … y zas! José fue el primero que consiguió despegar, luego al largo rato lo consiguió Lucas no sin mucho esfuerzo por su parte. El problema fue que la pequeña Joaquina no era capaz de tomar el vuelo por mucho esfuerzo que pusiese, parece que sus alas aún no eran lo suficientemente fuertes como para poder alzar el vuelo, lo que provocó que la pequeña hija de doña gaviota se pusiese triste y dejase de intentar volar durante mucho tiempo.

El tiempo pasaba mientras la gaviota Joaquina veía desde tierra volar a sus dos hermanos mayores, cosa que le producía unas ganas enormes de volver a intentarlo pero no lo hacía por miedo a no poder. Un día paso por allí un viejo escarabajo que viendo la situación de la hija pequeña de doña gaviota se paró y le dijo: ¡Pero hija mía como te va a dar miedo volar, si has nacido con ese don tan precioso … inténtalo porque el que no lo intenta nunca sabrá de lo que es capaz. Animo, tus hermanos te están esperando en  el cielo para volar junto a ti!

Esto hizo que la mas pequeña de los 3 hermanos comenzase a agitar sus alas con mas fuerza que nunca, cuando se vino a dar cuenta vio que sus alas ya no tocaban el suelo … !Estoy volando¡ – Exclamo Joaquina con alegría.

Desde ese día Joaquina aaprendió una valiosa lección, todo en la vida se hace con esfuerzo pero ese esfuerzo siempre tiene una recompensa mayor, por eso hay que esforzarse en hacer todo muy bien.