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La bobina maravillosa

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Había una vez un príncipe muy perezoso que quería hacerse mayor lo antes posible. Muchas veces cuando tenía que hacer las cosas del día a día el joven príncipe se molestaba porque pensaba que todo era inútil y que cuando fuera mayor al fin estaría como él quería, sin hacer el más mínimo esfuerzo y teniendo toda la vida libre para disfrutar.

Un buen día en su cama el joven príncipe encontró una bobina que al agarrar comenzó a hablarle y esta de repente le dijo: “Hola joven trátame con mucho cuidado pues soy la bobina del tiempo y todo el que malgastes aquí, no volverá a pasar”

El joven príncipe que tenía muchas ganas de conocer lo que le depararía su destino comenzó un buen día a tirar una y otra vez de la bobina. De repente, se vio a sí mismo como un hombre guapo y apuesto al que todos admiraban.

El príncipe que quería conocer más de su vida siguió tirando del hilo y se vio con una mujer hermosa a su lado y cuatro hijos rubios y además, ya había conseguido la corona de su padre.

Cuando ya había visto todo esto el príncipe seguía interesado en saber como sería el resto de su vida y lo que tendría que hacer con ella. En ese mismo instante se vio a sí mismo con muy poco pelo, mirándose al espejo y con muchas arrugas por la cara. En ese mismo momento, el príncipe se asustó y cogió la bobina para volver a liar todo el hilo que había antes quitado.

Sin embargo, el príncipe ya había pasado su vida sin hacer nada como él quería en un principio así que ahora no era tiempo de lamentos. La bobina le contestó que aprovechara ahora los días que le quedaban pues, esa era la recompensa que tenía querer vivir con prisas.