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El cuento de las verdaderas amigas

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Érase una vez una joven de instituto que se llamaba Cristina. Ella tenía 3 amigas muy especiales, Ana, Laura y María y esa noche quería estar con ellas celebrando su cumpleaños. Quería invitar a todo el mundo, pero sobre todo a ellas, que siempre están cuando las necesita.

Cuando esa mañana fue a clase, sin embargo, no las encontró por ninguna parte, tampoco respondían al teléfono, así que tendría que esperar a más tarde para hablar con ellas de su fiesta de cumpleaños ¡o se la iban a perder!

Esperaba que fuese una gran fiesta. Por eso iba a invitar a todo el mundo. Aunque siempre pasaba el tiempo con sus 3 amigas, creía que debía invitar a todos los demás para esta celebración. A las primeras que invitó fue a las Chicas Populares, 6 amigas guapísimas y atléticas con las que era difícil hablar sin sentirte juzgada. Pero Cristina encontró valor y les invitó a su cumpleaños.

“Nos vamos a otra fiesta que es mucho mejor”, le contestaron ante la invitación.

Cristina no se sintió apenada y con más ilusión que nunca acudió al grupo de los chicos. Eran futbolistas de élite (o eso pensaba ella) y siempre estaban entrenando, pero esa noche no había entrenamiento, así que no tenían excusa.

“Nos vamos a otra fiesta que es mucho mejor”, le contestaron ante la invitación.

 

Cristina comenzaba a preocuparse. No sabía de quién era esa extraña fiesta tan buena que todo el mundo, menos ella, estaba invitado. Y nadie quería decirle quién la estaba celebrando. ¡Y por si faltara poco no había ni rastro de sus amigas!

Cristina fue preguntando uno a uno a todos los grupos de amigos de su clase, pero todos acudían a esa fiesta tan misteriosa y ella no tenía invitación. Triste y algo apenada marchó para casa, donde al menos celebraría su fiesta de cumpleaños con sus padres.

Cuando llegó, sin embargo, estaba todo a oscuras. ¡No podía creer que sus padres se hubieran marchado a cenar fuera sin ella! Entró con cuidado a su casa y cuando encendió la luz, ¡SORPRESA!

Sus 3 amigas, junto a todos los compañeros de clase y su familia estaban allí para desearle feliz cumpleaños y disfrutar con ella de la fiesta. Cristina no entendía nada, hasta que Ana, Laura y María le explicaron que lo habían preparado todo para que tuviera que ser ella quien invitara a todos los grupos de amigos de su clase. Porque ellas son sus verdaderas amigas, pero el resto de compañeros también son buenas personas con las que podía contar siempre. Así Cristina comprendió el valor de la amistad y los diferentes grados que tiene aunque todos sean realmente amigos tuyos.