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El cerdito invitado

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Érase una vez una familia de osos que vivía en una cabaña en el bosque. La familia estaba formada por la mamá osa, papá oso y tres hermanos ositos. Los hermanos tenían muchos amigos del colegio y siempre habían querido invitar a uno de ellos, cerdito, a dormir una noche en su cabaña.

Un día mamá osa y mamá cerdita organizaron una visita de cerdito a sus amigos, los hermanos ositos. Éstos se alegraron mucho de que por fin su gran amigo del colegio se iba a quedar con ellos a dormir.

Mamá cerdita dejó a su hijo con la familia de osos y le dijo que al día siguiente iría a recogerlo. Cerdito y los ositos estaban entusiasmados, querían disfrutar tanto de ese día especial, que no iban a dormir en toda la noche.

Estuvieron jugando sin parar y disfrutaron de una cena riquísima y también divertida. Pero al final, llegó la hora de dormir. Papá oso y mamá osa se fueron a la cama y se encargaron de que los tres hermanos ositos y su amigo cerdito estuvieran todos acostados para entonces. Lo habían conseguido, pero cerdito y el resto se proponían no dormir en toda la noche.

Sin embargo, el hermano mayor de los ositos estaba muy cansado y al final se durmió. Cerdito y los otros dos ositos se quedaron contando chistes y cuentos divertidos, pero al final el osito mediano se durmió también. Ya sólo quedaban despiertos cerdito y el osito pequeño, pero a éste le entró sueño.

Cerdito, viendo que se iba a quedar él sólo despierto le confesó a su amigo que no quería dormirse porque en realidad echaba de menos a su papá y a su mamá, ya que era la primera vez que pasaba la noche fuera de su casa.

El pequeño osito se dio cuenta del problema y le aconsejó hacer algo. Le propuso cantar juntos alguna canción que le cantaran sus padres antes de acostarse y así hicieron. Cantaron en voz bajita, al principio muy divertidos, pero poco a poco el sueño les fue llegando, por fin, a los dos al mismo tiempo. Cerdito se dio cuenta de que no había nada que temer, estaba con amigos y mañana vería a su mamá y a su papá. Y, finalmente, también se durmió, soñando que algún  día serían sus amigos los que vinieran a su casa a pasar una nueva noche juntos.