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Cuento del reno Hochi

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Había una vez un reno muy bonito y bastante apuesto que quería mucho a su papá. El pequeño reno se llamaba Hochi y, al igual que a su padre, le gustaba mucho estar mirando el trineo de Papa Noel cargado de ilusión.

El viejo papá reno Hochi era ya muy mayor y tras muchos años trabajando para Papa Noel tirando del trineo junto con otros renos, ya había cumplido todos los años de trabajo y se tuvo que retirar de su amado trineo por eso, su hijo Hochi ahora, siendo más joven iba a hacer el trabajo como era tradición para todos los renos de la zona.

Sin embargo al pequeño reno Hochi le dio mucho miedo la idea de ponerse a tirar de un trineo pues consideraba que era una responsabilidad muy grande que nunca podría llegar a afrontar por eso, huyó muy lejos de donde vivía y trabajaba su padre para meditar y también para que nadie lo encontrara y le obligara a trabajar en ese trineo.

Hochi se había escondido en una montaña perdida y se había quedado dormido esa noche mientras sus padres salieron en su busca aterrorizados de que algo le hubiera pasado a su hijo. Cuando llegaron a la montaña vieron en un rincón al pequeño Hochi durmiendo.

Al despertar, los padres preguntaron al pequeño Hochi qué le había ocurrido y éste contestó que tenía mucho miedo de estar tirando de un trineo. El padre de Hochi que había estado mucho tiempo trabajando en el trineo de Papa Noel se mosqueó y le dijo que era la tradición y que debía hacer como el resto de renos del poblado.

El papá Hochi le dijo a su hijo que había muchos niños que esperaban cada año su regalo de Navidad y que para que les llegara, era necesario que entrenara y se responsabilizara del trineo.

Y así fue como el joven Hochi olvidarse de sus miedos para tirar del trineo junto con el resto de renos y así, hacer felices a millones de niños en todo el mundo.