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Cuento de la hermosa flor

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Había una vez una hermosa flor en medio de un extenso campo que brillaba con luz propia. La flor tenía colores muy distinguidos y muy llamativos que gustaban a todos los que paseaban por el campo. Todos le decían a la flor: “¡Qué hermosos colores tienes!”



Sin embargo, un buen día cayó una tormenta que terminó por destrozar todas las plantas que había a su paso y en esa lluvia nuestra flor protagonista quedó completamente blanca perdiendo todo su brillo y esplendor.

La flor no paraba de llorar pues ya no era hermosa y estaba muy triste y dolorida. A estos quejidos acudió un hada buena que quiso devolver los colores a la flora para que no estuviera triste nunca más.

El hada se acercó a la flor y le dijo que le devolvería todos los colores y con ello la felicidad que siempre le había caracterizado para que volviera a ser hermosa y admirada no obstante, le puso una condición para hacer esto y no era otra que complaciera a todos los habitantes del planeta con un rico perfume.

A la flor le pareció una idea genial puesto que le gustaba mucho estar siempre oliendo bien y sobre todo, disfrutar de los colores que la hacían linda y hermosa. Así fue como el hada vertió un frasco cargado de buen aroma sobre la flor y después devolvió todos los bellos colores a la misma.

Al día siguiente la flor hizo tal y como el hada le había pedido y deleitaba a todo el poblado con un fresco perfume que gustaba y que daba vida al resto de flores compañeras que estaban con ella en el campo y así, hada y flor fueron por siempre felices.