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Cuento de el libro viejo

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Había una vez una Biblioteca muy antigua en la que se guardaban todos los libros importantes que llegaban. Los estudiantes, los padres y todas las personas que querían conocer, estudiar o simplemente leer algo, podían ir a esa biblioteca a buscar aquello que les interesa.

En la Biblioteca de la que hablamos había un libro muy viejo que llevaba allí más años que ninguno. Era el libro más viejo que todos podían encontrar y para algunos, el que más le gustaba.

El libro estaba deteriorado por el uso y se sentía agotado de estar de aquí para allá porque era viejo y se cansaba mucho más que antes. A pesar de ser uno de los libros favoritos del lugar él lo que quería es ser nuevo y tener las hojas limpias y muy bien cuidadas sin el uso de la gente que se encontraba por allí.

Un buen día, un niño entró en la biblioteca y al coger el libro justo abriéndolo lo rasgó y se cargó varias de sus páginas. Cuando esto pasó la bibliotecaria acusó al chico de haber roto el libro más preciado que tenían en la biblioteca.

La bibliotecaria cogió el libro y se lo llevo al taller que tenían allí. El viejo libro estaba asustado pues pensaba que lo iban a tirar y que ya nunca más nadie podría disfrutar de él.

¡Ha llegado mi fin! -pensó el libro- Sin embargo, la bibliotecaria lo llevo al taller precisamente para que lo reparasen y que sus hojas fueran nuevas así, cuando lo leyeran, no podrían romperlo.

Entonces fue cuando el adorado sueño del libro finalmente se cumplió. Por fin tenía sus hojas nuevas y llenas de dibujos como él había soñado siempre. De esta manera el libro se conservó nuevo pero siguió siendo el más querido del lugar.