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Byron, la cigüeña gruñona

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Esta historia tiene lugar en el viejo país de Ruganlados, un lugar donde únicamente viven animales con el don del habla. En este país tan peculiar casi todos sus animales son felices a la par que amables con el prójimo, y digo casi todos porque hay hay una vieja cigüeña que no es feliz porque su trabajo que no es otro que el de llevar los recién nacidos a otros países cercanos y que tanto tiempo lleva realizando cada día le ilusiona menos.

Byron que así se llama esta cigüeña comenzó a realizar el transporte de niños hasta la casa de sus ilusionados papas poco después de comenzar a volar, una tarea que pese a lo pequeña que era para levantar y llevar tan pesada carga lo hacía con mucha ilusión ya que ver la cara de sus padres cuando ven la cara de su pequeño bebe era la mejor recompensa del mundo.

Pero claro, con los años esa ilusión la fue perdiendo … pese a ello su mujer cigüeña lo animaba siempre diciéndole que tenía el mejor trabajo del mundo y con el que mayor ilusión daba a todos los jóvenes papas.

Pese a todos los ánimos que le daba su mujer la vieja cigüeña cascarrabias iba cada día al trabajo sin ilusión a repartir a los niños de otros papas. Claro, la cuestión era que repartía bebes a otros padres pero él nunca fue afortunado de tener un pequeño bebe cigüeña.

Día tras día seguía su rutina, un día llevaba bebes rinocerontes, otros días llevaba bebes gatos … y uno de esos días tuvo un encargo del que al cogerlo en su fornido pico le hizo mas ilusión que nada en el mundo … le mandaron a entregar un bebé cigüeña.

Cogió al bebe y se dirigió a su destino … cuando entro por la chimenea se dio cuenta de que quien lo estaba esperando era su mujer, por tanto ese pequeño bebe que llevaba en su pico no era otro que su primer hijo. Fue en ese momento cuando le invadió una sensación de alegría enorme por su cuerpo, tanta fue su alegría que en la posterioridad ya no le conocerían como “Byron la cigüeña gruñona” sino como a “Byron la cigüeña feliz”.